El pasado lunes 14 de enero, Antena 3 estrenaba el nuevo programa de José Corbacho, “Peta-Zetas”.
Dejando de lado la valoración que se puede hacer del programa, (que pintaba muy bien y acabó con gente subida a la mesa y gritando, y con Enrique Del Pozo chillando que ni nos imaginábamos lo que podía llegar a caberle…dios), voy a hablar de otro asunto: Peta-Zetas ha nacido al calor de la explosión de la melancolía por los 80 que se vive, no sólo en España, sino en todo el mundo (Occidental).
Y personalmente, después de casi un lustro aguantando el rollo “remember”, empiezo a sentirme un poco harta del meloseo que entre empresas y marcas avispadas, publicistas observadores y consumidores con gran poder adquisitivo se traen entre ellos.
Nadie niega que los 80 fueran una década maravillosa en algunas aspectos, claro que los Hombres-G, Mecano o Los Secretos eran unos cracks, y que McGiver o El Coche Fantástico eran unas series….eso, fantásticas, como Kit. Y obviamente Félix Rodríguez de la Fuente y Naranjito no habrán más que uno. Pero empieza a resultar un poco cansino que se pinte esa década como el comienzo del fin, como si detrás de ella no hubiera nada, como si los niños-jóvenes que vivieron en aquella época fueran los últimos privilegiados y genuinos del mundo, y ya nadie hubiera podid vivir nada mejor, o inventar nada mejor, nada que fuera más allá.
Pues no, la moda, la música, las costumbres, el lenguaje, la televisión, el consumo…de los 80, fueron fruto de la iniciativa de gente algo más mayor de lo que ellos eran entonces. Por consiguiente, y por generación, les correspondería a ellos ser los que, durante parte de los pasados 90, y sobre todo ahora, deberían estar creando e innovando. En cambio, lo que se hace es entregarse a ellos mismos y al final a todos los demás, a su melancolía mercantilizada. Y además tenemos que tragarnos esa escalofriante y cansina involución como el botón de muestra de una era dorada por la que, al final, no quedará ningún interés, cuando el meramente comercial se haya agotado.
Es como si prácticamente todo el mundo de mi edad, dentro de unos diez años, en lugar de pensar y ofrecer ideas nuevas, nos dedicáramos a revivir a Delfi, a Son Goku, a los Backstreet Boys, a Brad Pitt o a El Chavo del Ocho…¿os lo imagináis? Sería divertido al principio, pero al final….escalofriante. Todo el mundo acabaría harto. Se le acabaría perdiendo el respeto y el cariño por los 90 y por los 00 (primera década del s XXI), como, de seguir así, pronto se le acabará perdiendo a los ya sobreexplotados 80.
Yo ya empiezo a sentirme un poco empachada de Peta-Zetas.