“A perro flaco tó son pulgas”, o al menos, eso deben de pensar los habitantes de Myanmar, la antigua Birmania. Ya saben, ese país que, poco antes de la movida en el Tíbet saltó a los informativos, porque a los monjes budistas se les hinchó… el hare krisna, de tanto ver y soportar pobreza, represión, violencia, censura de una dictadura militar, y además, olvido. Noticia tan impactante como fugaz aquella, ¿quién iba a imaginarse a estos buenazos monjes soltando patadas y gritos a diestro y siniestro? Y con sus motivos. Pero se olvidó pronto.
Manifestación por la libertad en Birmania. obra de “galería de falag:bah”
Ahora a los birmanos les toca volver a las portadas por catástrofe natural, el “Nagir”. Mientras las fuentes oficiales hablan de 23.000 víctimas, y sumando, sumando hasta las 100.000 que apuntan fuentes diplomáticas y organismos internacionales. Añadir los 100.000 desaparecidos y el millón de desplazados que se han quedado sin hogar, sin tierras, sin su gente, nada. Y la Junta Militar que allí gobierna con mano férrea, poniendo trabas para la entrada de cooperantes y material de ayuda.

rojo para liberar Myanmar, o Birmania. obra de labspics
Todo esto no es ninguna novedad, no cuento nada nuevo, pero hace reflexionar sobre dos elementos:
el primero; ¿cuánto más durará esta noticia de lo que duró la de aquellas sublevaciones? Tenemos derecho a exigir información más profunda y dilatada en el tiempo, aunque donde se produzca nos pille lejos, aunque en ella no haya depositada ningún interés económico. Y también obligación ciudadana de atenderla. Es una de las mejores maneras de conocer el mundo “glocal” en el que vivimos. Imprescindible y humano, también, que dejemos de considerar a una muerte como una desgracia y a un millón como una estadística.
el segundo: somos frágiles, todos. Estas desgracias golpean más fuerte en estos países fantasma y exóticos por motivos de latitud en el globo terráqueo y por deficiencias estructurales y económicas. (Recordemos que de haber hecho funcionales las alertas que llegaban, la Junta Militar que gobierna en dictadura Myanmar, podría haber evitado parte de esta tragedia). Pero poco a poco nos van golpeando a todos, (que pregunten sino en Luisiana y en Orleans por “Katrina”) y todavía no acabamos de estar preparados ni concienciados de la magnitud de esta pulga globalizada, de lo que poco a poco se nos puede venir encima. Cuidado y al loro, aunque no seamos perro hambriento.
*y para dejar un poco de buen gusto en el paladar, os dejo aquí unas instatáneas hermosas de Myanmar, o Birmania, antes de que “Nagir” decidiera pasar como pulga y picar en sobremanera. Por ahí, coladitas entre medias. “Cortesía” de algunos de los integrantes de flickr
20°46′ 52″ N, 97°2′ 24″ E20,78115297,040004
orando… obra de gardawind