A Mallorca

Son las 11.24 horas de la mañana y subo de hablar por teléfono con una amiga.

Llevo aquí dos horas, hoy hace frío en Madrid. He leído tres periódicos, dos blogs, he escrito un correo al que ya me han contestado y sigo esperando respuesta de “El laboratorio”.

No hay nadie en mi mesa de redacción, ni en mi sección, hoy como sola y mis compañeros becarios están “ocupadísimos”. Se acabó, estoy harta. Me largo.

* (A las 13.24horas)-”Mallorca” es una tienda de estas delicatessen y cosmopolitas que abundan en muchas grandes ciudades. Está en la calle Serrano, aquí, al lado de la emisora, ya la vi el primer día, y ayer estuve allí comprando comida con Lourdes, mi hermana y mi sobrino. Me ha dado tiempo a ir y volver sin que nadie notara la no-presencia, a arrimar el morro y ver las delicias que allí venden, relamerme y volverme a la emisora, donde ya había trabajo esperándome. Sólo relamerme, es lo “bueno” de ser becario, que no tienes dinero para ciertos caprichos, y te evitas esos gastos y esos disgustos posteriores con la báscula.

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