El ayuno estricto o sobrevivir unos días a base de carlotas crudas y cuencos de arroz, no ayuda, está claro, a que los miles de millones de personas que padecen hambre y desnutrición en el mundo, solucionen su situación. Pero los 19 platos componentes del menú que se metieron entre pecho y espalda los representantes del G8 (y sus respectivos) en la cena que cerraba una de las jornadas de la cumbre que están celebrando en Kioto, suena a burla, a cachondeo, a terrible falta de respeto y de conciencia de la realidad.
Así, como leen, 19 platos con caviar, salmón, erizos de mar, almejas, atún… se calzaron Bush, Sarkozy, Merkel y compañía, mientras el planeta entero se ve sacudido por una crisis alimentaria y de recursos de la que todavía no se sabe ni hasta dónde puede llegar, ni cómo se podrá solucionar. Aunque los gobernantes de los 8 países más poderosos sí parecen tener bien claro eso de que las penas con pan, son menos penas.
Este menú de hipocresía solamente es otra muestra de la inutilidad real de estas cumbres y reuniones cargadas de buenas intenciones superficiales e intereses quasi-personales latentes. Saben (o suponen) que ellos serán los últimos en verse afectados por los graves problemas que se avecinan, así que…¿para qué guardarse de ciertos lujos? Si de toda la vida se ha sabido que con el estómago lleno se piensa mejor…Y también que la gula está listada como uno de los siete pecados capitales, y que…de grandes cenas están las tumbas llenas… A ver si se van a encontrar con una sorpresa.

Escrito por Gemma Jordán Vives 


