¿Por qué elegir Periodismo Ambiental como asignatura en 5º de carrera? Podría ser el título de esta entrada, pero resulta demasiado largo y personalista.
Llevamos prácticamente dos semanas viendo arreciar la lluvia con fuerza por toda España, llevarse por delante coches y cultivos indistintamente, destrozar autovías ya de por sí caóticas y embarrar casas y tiendas.
Y de paso también, dejar echa escombros la cobertura periodística que a estos fenómenos se les da en los medios españoles, sean de la Comunidad que sean. Porque, veamos, además de fuerza dramática (y hortera, todo sea dicho) ¿qué aporta informativamente, la imagen de la pobre mujer de pueblo, sesentona, a la que una avenida de agua se le ha llevado media casa por delante, brazos al cielo, clamando por subvenciones y ayudas inmediatas?
Vergüenza ajena es lo que me provoca, y espero no ser la única, o me asustaré, ver a los reporterillos de engendros como “España Directo” (y todos sus homónimos de cada autonomía) o “Está pasando” colocar la alcachofa en la boca de aquel que grita haberse quedado sin hogar y maldice su mala suerte y lo cruel que es el agua, a la que de vez en cuando le da por llover como siempre llovió y desaguar por donde siempre desaguó.
Y después, curioso, apenas se les dedica tiempo a los que de verdad padecen en estas situaciones y de verdad están abandonados de la mano que subvenciona la cuna; los agricultores.
Ni tampoco a explicar las causas naturales que provocan estas lluvias torrenciales, o esos temporales marítimos. Que son fenómenos naturales totalmente normales, en todo caso agravados por el cambio climático y, atención, que de este dato si que no se dice absolutamente nada, por la mano “desconstructora” del hombre, que sin miramientos crea hermosos paseos marítimos en los márgenes perfectamente inundables de una playa víctima durante un temporal otoñal, o levantar, en muchos casos sin licencia, viviendas y locales junto a, o dentro de, cauces secos como ramblas o barrancos, olvidando que normalente esos lechos de agua son los más virulentos en caso de grandes lluvias. Y olvidando también, como no, limpiarlos, acondicionarlos o incluso crear algún canal de desvío por donde desaguar algo de todo ese H2O que, de tanto en tanto y cumpliendo su ciclo, al cielo le da por descargar.
Pero imaginamos que resulta mucho más rentable, para los grupos mediáticos claro, mostrar a esos seres humanos inconscientes, irresponsables, con sus posesiones invasoras y en muchos casos ilegales, llorar, gritar, quejarse, y como no, pedir, pedir, pedir subvenciones. Conmigo la iban a llevar clara si de mi dependiera, a santo de qué pagar entre todos la irresponsabilidad y la soberbia de otros. “Miau chape”. Las ayudas que iban a recibir iban a ser exactamente iguales a la cobertura que mereciera su desgracia, es decir, la justa y necesaria, que para eso en gran parte somos nosotros los culpables, y no el cielo y sus fenómenos atmosféricos.
Somos unos seres cada vez más alienados y androcentristas. Seguimos pensando que todo está pensado y colocado para nuestro usufructo y que podemos hacer lo que nos plazca con el territorio, con los recursos, con el medio. Y si alguna vez algo sale mal, en absoluto, válgame Dios, será culpa nuestra. Eso no entra en nuestras cabecitas ni en nuestros traseros acomodados, ¿equilibrio? ¿conocimiento? ¿Qué es eso? La culpa es del agua que corre por donde siempre corrió, del barranco que se desborda por donde siempre se desbordó, del mar que se levanta por donde siempre se levantó, del aire que sopla con la fuerza con la que siempre sopló, milenios antes incluso de que estos parásitos llegáramos aquí. Y déjame tranquila, que empieza “España directo”.
Escrito por Gemma Jordán Vives 
Escrito por Gemma Jordán Vives
Escrito por Gemma Jordán Vives 








