¿Y si mi abuela tuviera ruedas…?

Febrero 27, 2009

…no sería mi abuela, sería un carromato.

Apuntados a la moda de la no-información festivo-deportiva de Cuatro, en Canal 9 el otro día emitieron una especie de reportaje con el intersante título y contenido de ¿dónde estaría el Valencia CF sin Villa?

Estas cuestiones suelen ser un ejercicio entretenido y útil a la hora de rellenar parrilla, pero en realidad, totalmente inútil y absurdo como información. Más cuando se trata de la actualidad de un equipo en el que los problemas tienen una raíz muchísimo más profunda que la alineación o no de un buen (grandísimo) delantero.

Por la misma regla de tres podrían preguntarse: ¿qué hubiera sido del Valencia si no hubiera llegado César? ¿Dónde estaría el Valencia si no le hubieran metido tantos goles estúpidos a balón parado? ¿Cuántos puntos llevarí ahora si no se hubieran dedicado a robarle 3 ó 4 partidos? O mejor aún, ¿dónde estaría el Valencia si no hubiéramos dejado entre todos que Soler, Rita y Camps se hubieran puesto a mangonear y gorrinear por medio? Para eso no hay hueco en el informativo, ¿verdad?

Y lo mejor de todo es que esas chorradas se suelen hacer cuando “no hay nada de lo que informar”, que me río de esa excusa; ¿dónde está la información sobre el Parque Sagunto? ¿Y sobre el Ros Casares? ¿Cuándo van a contar algo del Levante femenino? ¿Es que ni ellos saben que son de lo mejorcito que hay en España en sus categorías? ¿Y cuándo van a hablar de “pilota”?  ¿Es que nadie se entera de que Valencia y Alicante tienen unos muy buenos clubs de artes marciales? Hace poco fue el campeonato de España de una de esas artes y las nuestras se llevaron dos o tres títulos, ¿nada que decir? ¿O de la precaria situación en la que buenos equipos de diferentes especialidades, que aún así siguen paseando el nombre de la ciudad o de algunos pueblos por España y por Europa? ¿De cómo los clubs de natación valencianos, por ejemplo, tiene que buscarse la vida para no entrenar en instalaciones agrietadas y viejas y compartir calles con iaias haciendo acuaeróbic?

¿Dónde estaría el periodismo deportivo, dándole más juego a los buenos periodistas deportivos?


Ignoramos el cilma

Febrero 24, 2009

Llevaba años sospechando que los desastres meteorológicos eran más culpa de la ignorancia y la codicia humanas, que de las previsiones de los meteorólogos y del clima en sí. Lo he escrito aquí alguna vez; no puedes construirte un chalet al lado de un barranco, o incluso dentro de él, y cuando venga la gota fría (que va a venir, fijo) y se te lleve todo por delante, aparecer lloricoso en España Directo, maldiciendo a las nubes y reclamando subvenciones.

Pero el domingo llegó Pérez-Reverte, a quien tenía algo desleído últimamente, y puso los puntos sobre las íes, volviendo a sacar el tema a la palestra y escribiendo lo que yo pienso, con la sencillez y la contundencia de las que todavía soy incapaz. Les dejo aquí el fragmento más interesante del artículo, que es algo menos de la mitad, porque el resto, como suele ser habitual, viene precedido por experiencias personales con las que introducir el tema. Si quieren leerlo entero, pueden hacerlo en su sección de la edición digital de El Semanal.

*Me he tomado la libertad de subrayar en negrita las frases que me parecen más certeras y aclaradoras.

” Un meteorólogo establece tendencias y calcula probabilidades con predicciones de carácter general; pero no puede determinar el viento exacto que hará en la esquina de la calle Fulano con Mengano, los centímetros de nieve que van a caer en el kilómetro tal de la autopista cual, o los litros de agua que correrán por el cauce seco de la rambla Pepa. Tampoco puede hacer cálculos particulares para cada calle, cada tramo de carretera, cada playa y cada ciudadano, ni abusar de las alarmas naranjas y rojas, porque al final la peña se acostumbra, nadie hace caso, y acaba pasando como en el cuento del pastor y el lobo. Además, en última instancia, en España el meteorólogo no es responsable de la descoordinación de las administraciones públicas –un plural significativo, que por sí solo indica el desmadre–, de la cínica desvergüenza y cobardía de ministros y políticos, de la falta de medios informativos adecuados, de los intereses coyunturales del sector turístico-hotelero, de la codicia de los constructores ladrilleros y sus compinches municipales, ni de nuestra eterna, contumaz, inmensa imbecilidad ciudadana.

Hay una palabra que nadie acepta, y que sin embargo es clave: vulnerabilidad. Hemos elegido, deliberadamente, vivir en una sociedad vuelta de espaldas a las leyes físicas y naturales, y también a las leyes del sentido común. Vivir, por ejemplo, en una España con diecisiete gobiernos paralelos, donde 26.000 kilómetros de carreteras dependen del Ministerio de Fomento y 140.000 de gobiernos autonómicos, diputaciones forales y consejeros diversos, cada uno a su aire y, a menudo, fastidiándose unos a otros. Una España en la que el Servei Meteorològic de Catalunya reconoce que no mantiene contacto con la agencia nacional de Meteorología, cuyos informes tira sistemáticamente a la papelera. Una España donde, según las necesidades turísticas, algunas televisiones autonómicas suavizan el mapa del tiempo para no desalentar al turismo. Una España que a las once de la mañana tiene las carreteras llenas de automóviles de gente que dice que va a trabajar, y donde uno de cada cuatro conductores reconoce que circula pese a los avisos de lluvia o nieve. Una España en la que quienes viven voluntariamente en lugares llamados –desde hace siglos– La Vaguada, Almarjal o Punta Ventosa se extrañan de que una riada inunde sus casas o un vendaval se lleve los tejados. Por eso, cada vez que oigo a un político o a un ciudadano de infantería cargar la culpa de una desgracia sobre los meteorólogos, no puedo dejar de pensar, una vez más, que nuestro mejor amigo no es el perro, sino el chivo expiatorio. “


Todos los árbitros sois iguales

Febrero 23, 2009

Salió a mediados de los 90 una comedia española, sobre las debilidades del sexo masculino, que se titulaba más o menos igual, “Todos los hombres sois iguales”. Y es, por desgracia, un generalismo que puede aplicarse también al cuerpo arbitral de cualquier competición.

arbitro Este fin de semana pasé un poco del fútbol, y me dediqué a hacer de espectadora/apasionada seguidora de una competición de artes marciales; era un torneo nacional. Antes de hablar de los árbitros, diré, eso sí, que no entiendo la actitud de ciertos deportistas, de cualquier modalidad y categoría, que compiten por la comunidad o la ciudad de Madrid; siempre con la banderita de España de por medio. En un torneo internacional no es que sea lógico, es que es necesario, pero en uno nacional, donde compiten Madrid, Canarias, Extremadura, Valencia, Castilla la Mancha, Asturias y Galicia… me indigna, la verdad, esa apropiación de símbolos, que en otros deportes, (por ejemplo, el Madrid o el Atlético en el caso del fútbol) los equipos practican. Son la capital, pero no son, ni mucho menos, la máxima representación de España, muchísimo menos aún, en un campeonato donde se enfrentan a otros nacionales como ellos. Eso sí, parece que algunas veces, su efecto tiene.

Dicho esto, seré sencilla y clara; que no se indignen ni se asusten los aficionados al fútbol con los pésimos arbitrajes que normalmente, jornada tras jornada, a todos nos toca sufrir en nuestra pobre y temblorosa carne de seguidores “patidores”; en otros deportes también se dan las mismas escenas. Son menos, parece, eso sí, y es todo menos exagerado (también porque no mueve ni la décima parte de dinero y masa social que otros deportes como el baloncesto o el fútbol), pero da la impresión de que tienen las mismas debilidades, las mismas parcialidades y los mismos defectos.

Lo del arbitraje en España, al menos desde mi corta experiencia en el mundo deportivo, no es problema de cuatro incompetentes colocados y protegidos por enchufe, aunque ni se sepan el reglamento (con esto aludo a los de fútbol), el problema del arbitraje en España es un mal ya casi endémico, muy profundo, que necesitaría, primero, un estudio concienzudo y después una actuación valiente para solucionarse. Dos puntos de los que parecemos carecer también por endemismo. Una auténtica pena, porque así al final colaboran a cargarse la sana competividad en los deportes, sobre todo en aquellos que son minoritarios y no están tan corrompidos como otros.

Por cierto, el pasado sábado una valenciana ganó el torneo nacional de Jiu jitsu en su categoría, y del equipo de nuestras tierras hubo más de un premiado. ¿Han visto algo en las noticias? No, ¿verdad? Pues aquí les dejo el enlace para que vean, al menos, los resultados.

P.D: Pérez Burrul podría haberse quedado en la nevera mes y medio.


Promoción y depuración

Febrero 21, 2009

Lo bueno de tener un blog propio es que, sin difamar ni agredir, su dueño puede escribir lo que le plazca en él. Normalmente conviene seguir una temática y un orden, para que (si de verdad quieres que te lean) la gente te tenga mínimamente localizado y clasificado. Pero existimos por el mundo, tanto real como virtual, seres completamente incapaces de seguir esas directrices. La anarquía domina nuestra vida, para bien y para mal. Y al final, quieras que no, acaba dominando también nuestros blogs.

Toda esta pantomina de introducción la hago para aclarar que esta es una entrada puramente auto promocional: alguna vez he escrito aquí sobre el programa musical que mi compañera de carrera María Badenes y yo emitimos todas las semanas desde Ràdio l’Om, esa casa de buena gente donde nos ceden su estudio un par de horitas para poder lanzar al aire nuestras elucubraciones. El programa se llama “Morocha”, y se emite desde el pasado mes de noviembre los lunes y los jueves. Total, que las dos guionistas, productoras, directoras, redactoras y locutoras estamos muy orgullosas de como va avanzando la criatura, tanto, que hemos decidido exhibirla por toda la Red. Y para ello hemos creado un blog.

Sí, han acertado, el motivo de esta entrada no es otro que informarles de la existencia de dicho espacio e invitarles a que entren en el mismo, nos conozcan un poquito, dejen sus comentarios, disfruten de los videoclips de lo artistas a los que nos dedicamos, y se enteren de novedades y curiosidades sobre la cultura latinoamericana en general.

Es verdad, María y Gemma sabemos que al programa todavía le hace falta mejorar, definirse y depurarse un poquito. Pero lo único que pedimos (y que de momento tenemos) es tiempo para conseguirlo. Yo les he dejado aquí tres videoclips, (ala, que no se diga) que muestran la variedad musical que tiene cabida en nuestro “Morocha”, donde entra cualquier cosa, excepto aquello más típico y tópico y a la vez aberrante para ese lugar tan fascinante, colorido y maltratado que es el “cono sur y central americano”. “Como guachos patagónicos….para vos, Morocha”.


Valencia y afición: se rompió el amor.

Febrero 16, 2009

Se rompió el amor de puro desencanto, por mucho que la excepción de los gol “grandiosos” cuelguen emotivas pancartas para demostrar lo contrario. El divorcio entre afición valencianista y equipo es cada día más evidente. Para mi el motivo es claro; la afición ya no conoce ni reconoce a su equipo. Después de un lustro de pelotazos, planes de jubilación y mangoneos político-económicos, el club se ha convertido en un barco que ya ni va a la deriva, que se hunde, y en el que quedan pocos músicos que sigan tocando con algo de honor, (por cierto, que fiel reflejo de la realidad valenciana comienza a ser también el maltrecho club ché), y sus seguidores miramos entre perplejos, cabreados y decepcionados como se maltrata y desprecia el escudo, sin saber para dónde tirar a la hora de defenderlo.

Hablando solo de lo deportivo, que las altas esferas quedan inaccesibles para una aficionada de sector 4 fila 7 como yo, se necesita un cambio radical, ya. Y Unai, en el que al menos yo todavía confío, tiene que dejarse de miedos y actuar con decisión, también, ya. La plantilla necesita la entrada de sangre nueva y el cuerpo técnico no puede seguir mostrándose timorato a la hora de revelar a ciertas vacas sagradas en el campo. No voy a entrar a especular sobre tramas, mafias y presiones al entrenador de jugadores acomodados, aunque me parece que cuando el río lleva tantos años sonando, será que algo de agua está llevando. Dejando a un lado esto, para mi está muy claro: si con los hombres que habitualmente saltan al campo llevamos tanto tiempo jugando mal con tendencia a peor, ¿por qué no cambiar? Ya no podemos perder nada, llevamos muchas jornadas viendo que la máquina no funciona. Y sinceramente, si el Valencia ha llegado a un punto en el que con entrar en UEFA se puede dar con un canto en los dientes, al menos que lo haga con gente joven, implicada e ilusionada, y con futuro. Tal vez con chavales de 21 ó 22 años no se juegue mejor que con veteranos de 29 a 33, pero al menos, sabes que los más jóvenes tienen recorrido, margen de mejora y arrestos para cumplir sus sueños. Ya no queremos ni siquiera títulos, ni juego espectacular, ni estrellas si no se puede pagarlas. Al menos yo no quiero. Yo prefiero chavales que en un partido de Copa sentenciado contra el Portugalete y con Mestalla medio vacío, rompan a llorar y besen el césped porque acaban de marcar su primer gol. Sabéis a quién me refiero, la image la podéis ver más abajo. Por cierto, ¿por qué ya no juegan ni Michel ni Ximo Navarro?

Unai, no leerás esto, pero por favor, demuestra que “eres del norte”, que no te amilanen, sabes lo que toca hacer ahora, échale valor.


Eluana y el relativismo

Febrero 9, 2009

Clama al cielo la Iglesia, pero solo contra lo que le conviene. Me resulta curioso como una de las grandes enemigas del relativismo, acaba practicándolo de una manera tan flagrante, y con doble rasero, además. Voy a explicarme con ejemplos:

- las relaciones homosexuales son antinaturales, porque no sirven para perpetuar la especie. Ya sabéis, creced y multiplicaos.

- la reproducción asistida es antinatural.

Pero…:

- que un progenitor maltrate y se cargue a su prole, porque sí, por vicio, por disfunción, por maldad…cosa que solo hace la especie humana; eso está mal, es condenable, es pecado. Pero parece que no es antinatural. O al menos no montan en cólera, ni presionan para revertir la situación.

- que haya personas degradándose por una enfermedad incurable, o incluso que solo sobrevivan porque están enchufadas a unas máquinas que realizan sus funciones por ellas (por ejemplo, los pacientes en estado vegetativo), y pidan no seguir sufriendo ni hacer sufrir a los demás, eso no se hace. Eso está mal. Aunque según la naturaleza, esas personas estarían muertas hace tiempo.

Imaginarán que todo esto lo escribo en relación al caso de Eluana, la chica que lleva 17 años en estado vegetativo, sin visos de despertar, cuyo padre ha conseguido que en una clínica le retiren poco a poco la “alimentación” (17 años nutrida por un tubo nasogástrico, no creo que pueda considerarse alimentación, la verdad) para que pueda completar su estado, es decir, el de fallecida.

Hoy, uno de los tertulianos de Julia en la Onda, (Juan Manuel de Prada), se cuestionaba que quién era el padre de la chica para decidir sobre la vida de su hija. Pues es su padre, ¿le parece poco? ¿Y si su padre no es quién, quiénes son entonces, Iglesia y Estado para hacerlo?

Silvio Berlusconi (por favor, todos sabemos quién y cómo es Berlusconi), ha encontrado un filón para recuperar posición en cierto sector de la política italiana. Impulsado además por un Vaticano que, a pesar de ser estado independiente, ejerce una enorme presión sobre cada decisión que se toma en Italia. ¿Por quién vela realmente el primer ministro italiano? ¿Por la vida de Eluana? ¿O por la vida de su propia carrera política? Haciéndolo además por una vía que roza la inconstitucionalidad. En realidad, debería de ponerse el dedo en la llaga de la penosa actuación que están teniendo esas dos instituciones, aprovechando un drama para obtener rédito y publicidad, olvidando la separación de poderes. Se les tendría que caer la cara de vergüenza.

Dejó aquí el enlace de una entrevista del padre de Eluana. Léanla porque no tiene desperdicio alguno. En realidad, podría haber colgado el enlace y punto. No hay mucho más que añadir ante la serenidad y el aplomo de este hombre.


Patriotismo cinematográfico antipatriota

Febrero 3, 2009

Ayer por la mañana, los Goya se colaban en las tertulias matinales y le robaban algún hueco a la ya familiar crisis. También lo hicieron en “La tertúlia” de Canal 9, donde tuve que escuchar una vez más, con la sonrisa superior típica de estos casos, a uno de los colaboradores (lo siento, la ira me cegó y no me dejó ver su nombre), esa frasecita de “yo es que soy objetor del cine español, y hasta que no hagan un producto que sea más para todos los públicos, seguiré siéndole fiel al norteamericano”. Y no sueñen con ningún tipo de argumentación más. Luego personas como ésta, enarbolan la bandera del patriotismo como si fueran sus exclusivos defensores, y no ven dos cosas: una, el daño que se está haciendo, y dos, todo lo que se están perdiendo.

Cierto es que en los últimos años abundan en la cartelera española las películas sobre la Guerra Civil, abordadas prácticamente desde un solo prisma, pero no son las únicas. Alguien debería de informales a estos objetores, patriotas de boquilla, de la existencia de una variedad inmensa de películas de facturación española; las hay que son grandes obras, las hay buenas y las hay que se quedan en entretenidas; exactamente igual que el cine que nos llega allende los océanos. Por unas cuántas filmaciones de un determinado tipo, se pierden una ingente cantidad de otras; “El truco del manco” (social), “Días de fútbol” o ”Manolito Gafotas” (comedia), “El otro lado de la cama” (comedia musical),  ”Los otros”, “Tesis” o “REC” (terror), “Nadie conoce a nadie”, o “Los crímenes de Oxford” (suspense), “La vida secreta de las palabras” o “Camino” (drama) son algunas muestras muy muy recientes de un cine que ofrece mucho más de lo que recibe, y mucho más, por desgracia, que lo que la gente percibe. Incluso la película sobre la dictadura que ha cubierto el cupo de fama este año, “Los girasoles ciegos”, es en realidad una factura perfecta y la narración de una intrahistoria que, sencillamente, necesita del marco del franquismo para desarrollarse, pero que ni mucho menos versa exclusivamente sobre las penalidades y privaciones de aquellos años. Negarse a ver los trabajos de Maribel Verdú y Javier Cámara y el último de los guiones de un grande como Azcona, es la pérdida que sufren aquellos que por prejuicios se niegan a pagar por una producción española.

Después, tenemos a aquellos que todavía sienten rencor porque el colectivo de actores españoles, hace ya más de un lustro (dios, qué rencor más viejo e insano), decidieran opinar en aquella gala sobre la entrada en una guerra como la de Irak, ilegal según el reglamente internacional, y contraria a la voluntad de la mayoría de los españoles. Y se creen esa imagen distorsionada que nos llega desde los Estados Unidos, en los que, para bien y para mal, nuestra farándula y nuestr crítica intenta reflejarse. Ponen como modelo las galas políticamente correctas e impolutas que allí se celebran, pero porque no le dedican una mínima atención a las fotografías y los comentarios que, en las revistas de sociedad y del corazón sin ir más lejos, aparecen reflejando las opiniones, iniciativas, protestas públicas e incluso enfrentamientos, de muchos colectivos de actores, directores, productores…sobre la situación de su país. No saben nombrar ni uno solo de los actores pertenecientes al bando conservador o al liberal, y si alguna vez llegan a conocer esas noticias, se callan como traidores y no argumentan ni una sola queja, ni una sola crítica.

También se creen a pies juntillas que los estadounidenses son tan profundamente patriotas en sus filmes por naturaleza, y se quejan de aquí, al contrario, las subvenciones al mundo del arte sirvan muchas veces para crear productos que remuevan conciencias y cuya crítique moleste a muchos. Lo que estos patriotas tan sui generis parece que no saben, o se callan, es que el cine norteamericano recibe también ayudas, condicionadas por exigencias políticas; es decir, cada vez que en una película aparece la tela con barras y estrellas, “plín” caja, cada vez que suena el himno de EEUU, “plin” caja, cada vez que se cantan las glorias de esa nación, “plin”, más caja. Así que están exactamente igual de condicionados y cogidos por las pelotas como nosotros, no se crean. Aunque hacia el otro lado. Si esa variante les parece mejor, es porque son terriblemente tendenciosos; condicionar la creatividad y su supervivencia es igual de desastroso hacia un bando que hacia otro.

Por último, recordarles a todos ellos que en Estados Unidos también se produce cine poco comercial y películas, series y documentales muy críticos e hirientes contra el “American way of life”. Otra cosa es que a las productoras no les convenga ni les salga rentable venderlas a bombo y platillo, y que además, a los patriotas anti-cine-español, no les interese reconocer su existencia ni valorarla.

Por cierto, que la original y trabajada opinión de aquel tertuliano tuvo respuesta en una fina ironía (juas) de uno de sus compañeros de plató, cuando le dijo, “Pues que no te oiga Miguel Sebastián, que ahora dice que hay que consumir producto nacional”. Pues sí, patriota de boquilla y medio pelo, en ese Sebastián está, por una vez, cargado de razón. Y las pérdidas del cine español implican engrose de listas del paro, aumento de deudas, bajada de producciones y bajada del consumo. Que no es poca la gente que trabaja en este sector, y luego aún nos quejamos de la fuga de cerebros. Para patriotismos tendenciosos y rencorosos está precisamente el patio. Con amigos así, ¿para qué quiere una nación enemigos?