La crisis y la bandera

Marzo 31, 2009

3383529093_28c5560c4e  El pasado domingo, en el suplemente dominical El Semana XL, había un reportaje, sobre todo fotográfico, pero con algo de contenido interesante, sobre cómo la globalización ha hecho que la crisis de un país haya acabado extendiéndose y siendo perjudicial para todo el planeta.

Diez fotos de habitantes de diez países diferentes, con sus respectivas historias de reducción de jornada, paso al desempleo, embargos, obligados cambios de trabajo, inversiones perdidas y despensas vacías. Una de esas historias era la de un empleado estadounidense, Michael Savu, ingeniero automovilístico de Chrysler durante 29 años, que se veía obligado a dejar libre su puesto en menos de cinco minutos.

La foto de Michael Savu estaba realizada en el salón de su casa, sentados en el sofá él, su esposa y una de sus hijas. EL sofá está justo delante de un ventanal, a través del que se un paisaje nevado, y el ventanal está formado por un enorme cristal… ¿y saben lo que hay pegado en ese cristal, verdad? Exacto, no falla, la bandera de los Estados Unidos de América.

Me causa una sensación muy extraña esa imagen. Mucha gente dice sentir envidia por ese apego a los símbolos patrios de los estadunidenses (apego que, según gente que sabe, es solo un valor creado para darle algo de importancia a la historia de un país con muy, muy poca historia, pero bueno). A mi no me da envidia, me causa extrañeza, lo veo un sin sentido. El por qué es muy sencillo, y aunque el caso es casi asimilable a España, no llega tanto al extremo; si a mí, mi Estado, al que yo le pago, en el que yo confío (ji), el que se supone que me representa, me administra y tiene que velar aunque sea un poquito por mi integridad y mis derechos…ese mismo Estado, me coge el dinero, se lo inyecta a aquellos que ya favoreció anteriormente para salvarles el culo mientras a mi me deja sin culo al que socorrer, malgasta esos impuestos en conflictos que no traen ningún beneficio a la nación (joder, qué menos,¿no?), mal administra los recursos y las riquezas que poseemos, no se preocupa por formarme y conservarme bajo unos mínimos exigibles, y encima, cuando ya me ha dejado en pelotas, no me da apenas ninguna cobertura social… ¿saben lo que haría con la banderita de tal Estado, por mucho apego que le tenga? Sí, seguro que lo saben, o lo imaginan… No sé, a lo mejor solo son locuras de ser europea (porque me recalcan que lo soy, ¿eh? no por otra cosa…)


Primavera, Fallas y Rita Hulk Barberá

Marzo 20, 2009

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Me encantan los fines de semana “de entretiempo”, siempre lo han hecho. Sí, como las rebecas de punto, las camisas arremangadas o las camisetas de algodón, que son “de entretiempo” y siempre me gustan. No es invierno y no hace tanto frío como para que la gente se quede encerrada en sus casas o en los bares, ni es verano y hace tanto calor que solo nos encontramos unos a otros en la playa o en la montaña. Así que las ciudades y los pueblos están llenos de personas con esas prendas, y la cañita o la coca cola en la mesa con los amigos. No es ninguna tontería, esas escenas son algunas de las que yo más disfruto. Y eso, igual que el otoño, lo trae la primavera, que ha empezado hoy a las 12.44 horas. Vaya esta canción de los Beatles como homenaje, es fantástica, ¿no me digais que no sentís los rayos de sol pasar a vosotros a través de cada nota?

Y sí, me gustan las Fallas. Más allá de la polémica creada, (y con motivo) por el abuso de algunas comisiones que acaban convirtiendo estos días en un suplicio para muchos vecinos, a mi me gustan las Fallas. Y sigo creyendo en ellas, aunque solamente sea en alguna, para buscar su espíritu originario. El fin de semana de antes de la “plantá”, estuvo por Valencia conmigo, alguien que es de fuera; ya se empezaban a plantar la mayoría de los monumentos: “pero esto no se supone que debería ser una crítica”, me preguntaba algo decepcionada. Yo le respondía que sí, pero que mira, influencias obligan, y gran parte de esa sátira se había perdido. Pero como normalmente no me falla en ese sentido, conozco sus otras actividades paralelas a las falleras, y ya llevo visitándola hace tiempo, encaminé a la visita al barrio de Na Jordana (por cierto, el barrio del Carmen, por esa zona, da todo el gusto que no da por la que rodea la catedral o el palacio de la Generalitat). Y una vez más, no me fallaron. Un muñeco con un vestido rojo, con una postura algo esperpéntica, y la cara tapada con una bolsa roja, se situaba entre las Torres de Serranos. “Esa es Rita”, le dije, “por el vestido rojo”, le contesté cuando me miró con cara de “y cómo lo sabes”. Se disponían a retirarle la bolsa que le tapaba la cabeza entera en ese momento, y muchos nos quedamos expectantes, cámara preparada, para reír satisfechos cuando se confirmaron las sospechas. “Yie, no vos rigau de les mamelles de Rita”, gritaba uno de los miembros de Na Jordana, que sin comérselo ni bebérselo acababa de vivir un momento de gloria, tal y como corren los tiempos por la ciudad.

imagen0026  En la foto lo ven, Rita Barberá caracterizada como el increíble Hulk en plena transformación, flanquendo la ciudad y engullendo las llaves de la misma, la metáfora queda clara, ¿verdad? ¿Cuántas veces hemos oído aquello de que Valencia es una ciudad que se devora a sí misma? “Mira, ahí tienes una falla que no va a ganar el primer premio”, comenté. Y así fue, pero para muchos, en esos diez minutos que esperamos para ver cómo descubrían el rostro del ninot, Na Jordana consiguió que recordáramos cuál era el verdadero sentido de esos monumentos de cartón piedra y lo saboreáramos de nuevo. Y además la visita se fue satisfecha de haber visto algo de sátira. Menos mal que siempre nos quedarán las personas que ya están de vuelta de todo.


Apropiación de símbolos

Marzo 11, 2009

Lo dije hace menos de un mes, y lo reitero: no entiendo, ni comparto, que equipos españoles, pero representativos de una región o ciudad, no del país entero, jueguen competiciones tanto nacionales como internacionales con la bandera de España en el uniforme. Me repatea.

Si estás jugando un torneo internacional, entre naciones, es lo lógico. ¿Pero a santo de qué en torneos en los que compites con gente de tu mismo país? ¿Se creen acaso el máximo exponente de España? ¿Con qué absurdo y metefísico derecho detentan la rojigualda en sus uniformes?

1236721357_extras_albumes_0  La palma de esta práctica, ya ven, se la llevan los deportistas y equipos de la Comunidad de Madrid, en muchos deportes, no solo el fútbol (yo la vi y rabié por ello en un torneo nacional de artes marciales hace nada). No sé si será el rollo de superioridad que les da el ser la capital del país, el que les impulsa a cometer ese acto.

Después, los catalanes se colocan la cuatribarrada, los vascos la ikurriña, a los valencianistas nos da por dejarnos caer un murciélago, o algún equipo andaluz se estampa la bandera blanquiverde, y los españolistas correctos y puristas montan en cólera. Pero nadie piensa en cómo nos puede sentar al resto de ciudadanos de este país, ver al Real Madrid con una reproducción de la bandera nacional, en un partido contra Liverpool, Olimpiakos o Bayern de Munich, luciendo justo al lado de su escudo. Si ellos pueden apropiarse esa bandera, sin preguntas ni reflexiones, ¿cómo es que los demás no pueden responder con lo que les queda?

Por cierto, qué extraño ayer, ver jugar a un equipo merengue luciendo la rojigualda, que es la que nos representa a todos los que nos sentimos españoles, y sin embargo, alegrarse con el baile y el chorreo que le metió un equipo extranjero, porque anoche habíamos muchos que nos sentíamos ingleses.

P.D: ¿y a santo de qué al Valencia no le dejaron llevar en su camiseta el año pasado, en Champions, una rata penada, y al Madrid sí, cuando además el de estos es un símbolo compartido por mucha más gente, alguna totalmente antimerengue?